Una investigación del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha revelado que el acortamiento de los telómeros tras un COVID-19 grave está relacionado con secuelas respiratorias, mostrando diferencias significativas entre hombres y mujeres. Este estudio, publicado en Frontiers in Immunology, analizó a 49 pacientes ingresados en UCI y encontró que el acortamiento telomérico puede servir como biomarcador para predecir complicaciones respiratorias a largo plazo. En mujeres, se asoció con síntomas persistentes como disnea y dolor torácico, mientras que en hombres se relacionó con enfermedad pulmonar parenquimatosa difusa. Estos hallazgos sugieren la necesidad de estrategias de seguimiento individualizadas para los supervivientes de COVID-19.
Una reciente investigación del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha puesto de manifiesto que el acortamiento de los telómeros tras un cuadro grave de COVID-19 está relacionado con la aparición de secuelas respiratorias, y esta relación presenta diferencias significativas entre hombres y mujeres.
El estudio, realizado por el Centro Nacional de Microbiología del ISCIII y publicado en la revista Frontiers in Immunology, se basa en la misma cohorte de pacientes que, en 2024, había mostrado que la COVID-19 grave provoca un acortamiento telomérico. Los telómeros son secuencias genéticas ubicadas en los extremos de los cromosomas que funcionan como un ‘reloj biológico’. Su disminución está asociada al envejecimiento celular y a un mayor riesgo de enfermedades.
Los hallazgos del nuevo estudio confirman que el acortamiento telomérico es un factor que contribuye al desarrollo de complicaciones respiratorias tras una infección severa por COVID-19. Además, se evidencia que las secuelas respiratorias varían dependiendo del género del paciente.
La investigación fue coordinada por las doctoras Amanda Fernández Rodríguez y María Ángeles Jiménez Sousa, integrantes de la Unidad de Infección Viral e Inmunidad del CNM-ISCIII, junto a las autoras principales Raquel Behar Lagares y Ana Virseda Berdices. El trabajo se llevó a cabo en colaboración con el Hospital Universitario del Tajo y el Hospital Universitario Infanta Cristina, ambos ubicados en Madrid.
Se analizaron datos clínicos de 49 pacientes ingresados en la UCI por COVID-19 entre agosto de 2020 y abril de 2021. Se midió la longitud relativa de los telómeros en sangre mediante ensayos de PCR cuantitativa tanto al momento de hospitalización como un año después del alta. En esta segunda evaluación participaron un total de 73 pacientes.
Las investigadoras examinaron a personas que habían estado en UCI con cuadros graves, muchos de los cuales requirieron ventilación mecánica y posicionamiento en decúbito prono. Se estudió la relación entre la longitud de los telómeros y dos tipos diferentes de secuelas respiratorias un año después del alta: enfermedad pulmonar parenquimatosa difusa (DPLD) y síntomas persistentes como disnea o dolor torácico.
Un año después, una parte significativa de los participantes aún mostraba síntomas respiratorios, mientras que una menor proporción presentaba signos radiológicos compatibles con DPLD. Los resultados indican patrones distintos según el género: en mujeres, el acortamiento telomérico se asoció con la persistencia de síntomas como disnea y dolor torácico, especialmente en aquellas que habían requerido decúbito prono durante su estancia en UCI.
En contraste, para los hombres, tener telómeros más cortos al año tras el alta se vinculó específicamente con el desarrollo de DPLD, asociación que se mantuvo entre quienes necesitaron ventilación mecánica invasiva o posicionamiento decúbito prono durante su ingreso.
En conclusión, esta investigación sugiere que el acortamiento telomérico podría funcionar como un biomarcador para evaluar el riesgo de alteraciones respiratorias relacionadas con el envejecimiento, variando entre hombres y mujeres. La longitud relativa de los telómeros podría ser utilizada como un indicador pronóstico para las secuelas respiratorias a largo plazo, lo cual podría orientar estrategias personalizadas para el seguimiento en supervivientes post-COVID-19 tras su paso por la UCI.
Referencia del artículo: Raquel Behar-Lagares et al. Gender-based differences in telomere attrition and long-term respiratory dysfunction in COVID-19 ICU survivors one year post-infection: implications for aging-associated pulmonary decline. Front. Immunol.1/2026. DOI: https://doi.org/10.3389/fimmu.2025.1681454.
La investigación liderada por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) indica que el acortamiento de los telómeros tras un cuadro grave de COVID-19 se asocia con la aparición de secuelas respiratorias, y esta asociación varía entre hombres y mujeres.
Los telómeros son secuencias genéticas en los extremos de los cromosomas que actúan como un 'reloj biológico'. Su acortamiento está relacionado con el envejecimiento celular y un mayor riesgo de enfermedades. En este estudio, se confirma que el acortamiento telomérico está asociado al desarrollo de complicaciones respiratorias post-COVID-19.
Se analizaron datos clínicos de 49 pacientes ingresados en la UCI por COVID-19. Se midió la longitud relativa de los telómeros en sangre al momento de la hospitalización y un año después del alta, evaluando su relación con las secuelas respiratorias.
En mujeres, el acortamiento telomérico se asoció con síntomas persistentes como disnea y dolor torácico. En hombres, se relacionó específicamente con el desarrollo de enfermedad pulmonar parenquimatosa difusa.
El acortamiento de los telómeros podría servir como un biomarcador del riesgo de alteraciones respiratorias relacionadas con el envejecimiento, lo que podría orientar estrategias de seguimiento individualizado en supervivientes de COVID-19.