Un estudio del Centro Nacional de Epidemiología (CNE) del Instituto de Salud Carlos III analiza la evolución de la sífilis congénita en España entre 2016 y 2024. Publicado en la revista Emerging Infectious Diseases, revela que, aunque el número total de casos se mantiene bajo con 40 reportes, ha habido un incremento notable en recién nacidos de madres migrantes. La investigación destaca la importancia del cribado prenatal para prevenir esta infección, que puede causar graves complicaciones en los recién nacidos. Además, se subraya que la transmisión es más probable en mujeres con sífilis no tratada, especialmente a partir de las 28 semanas de gestación.
Investigadoras del Centro Nacional de Epidemiología (CNE), perteneciente al Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), han llevado a cabo un análisis exhaustivo sobre la evolución de la sífilis congénita en España, abarcando el periodo entre 2016 y 2024. Este estudio, realizado en colaboración con los servicios de vigilancia de las comunidades autónomas, ha sido publicado en la revista Emerging Infectious Diseases.
Los hallazgos revelan que, aunque el número total de casos de sífilis congénita se mantiene relativamente bajo, con 40 casos reportados durante el periodo analizado, se ha registrado un aumento notable en los últimos años. Este incremento es especialmente significativo entre los recién nacidos cuyas madres son migrantes. Las autoras principales del estudio son Victoria Hernando y Asunción Díaz, quienes forman parte del CNE-ISCIII y del Área de Infecciosas del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER-ISCIII).
La investigación también ha puesto de manifiesto diferencias significativas en la presentación clínica de la enfermedad según el lugar de nacimiento de las madres, así como en la atención prenatal recibida. Factores como la juventud materna, la condición migratoria y la vulnerabilidad social emergen como indicadores críticos que subrayan la urgencia de implementar estrategias más robustas para el cribado durante el embarazo.
Además, se ha observado que más del 80% de los casos analizados requirieron hospitalización, y las complicaciones superaron el 20%. Durante el seguimiento del estudio, se registraron dos fallecimientos, ambos correspondientes a recién nacidos de mujeres nacidas en España. Los resultados adversos relacionados con la sífilis congénita están estrechamente ligados a un acceso insuficiente a pruebas diagnósticas y tratamientos adecuados durante el embarazo.
La sífilis congénita es provocada por Treponema pallidum, la bacteria responsable de la sífilis. Esta infección ocurre cuando una mujer embarazada infectada transmite la enfermedad al feto, lo que puede resultar en abortos espontáneos, muerte fetal o neonatal, partos prematuros y diversas secuelas a largo plazo para el recién nacido.
Aunque cualquier momento del embarazo puede ser crítico para la transmisión al feto, el riesgo aumenta significativamente si la madre presenta sífilis precoz no tratada, especialmente a partir de las 28 semanas de gestación. Las investigadoras enfatizan que esta enfermedad es prevenible mediante un adecuado cribado durante el embarazo: “Ante un diagnóstico de sífilis durante la gestación, es esencial iniciar tratamiento inmediato y realizar estudios para identificar y tratar a las parejas sexuales afectadas”, indican.
El cribado para detectar sífilis está recomendado en el primer trimestre del embarazo y debe repetirse en el tercer trimestre si existen factores o situaciones que aumenten el riesgo. En España, este procedimiento forma parte integral de los servicios ofrecidos por el Sistema Nacional de Salud.
A nivel europeo, se observa una tendencia creciente en los casos de sífilis congénita. En mayo pasado, el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) publicó un informe advirtiendo sobre este aumento y recomendando fortalecer los sistemas de vigilancia sanitaria. Asimismo, la Estrategia Mundial del Sector Salud sobre VIH, Hepatitis Virales e ITS 2022-2030, promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), considera prioritario eliminar la transmisión maternoinfantil de la sífilis como un objetivo fundamental para 2030.
Referencia del artículo: Hernando V, Montaño C, Fernandez A, Molina L, Perez G, Viloria L, Morales R, Marcos H, Lopez-Corbeto E, Silvestre P, Vicente S, Perez-Martinez O, Montero L, Barranco-Boada MI, Castilla J, Latasa P, Martinez E, Lopez N, Castrillejo D, Roldan A, Diaz A; STIs Group of National Epidemiological Surveillance Network. Trends in Congenital Syphilis Cases by Maternal Country of Birth, Spain, 2016-2024. Emerg Infect Dis. 2026;32(7):1177-1181. doi: 10.3201/eid3207.260146.
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 40 | Total de casos de sífilis congénita entre 2016 y 2024 |
| 80% | Porcentaje de hospitalización en los casos analizados |
| 20% | Porcentaje de complicaciones en los casos analizados |
| 2 | Número de fallecimientos registrados durante el seguimiento |
La sífilis congénita es una infección causada por la bacteria Treponema pallidum, que se presenta cuando una mujer embarazada con sífilis transmite la infección al feto durante la gestación. Puede provocar abortos, muerte fetal o neonatal, parto prematuro, bajo peso al nacer, retraso en el crecimiento o secuelas a largo plazo en el recién nacido.
El estudio indica que el número absoluto de casos de sífilis congénita se mantiene bajo, con un total de 40 casos, pero ha habido un incremento reciente, especialmente en recién nacidos de madres migrantes. Se observaron tasas de hospitalización superiores al 80% y complicaciones por encima del 20%.
Factores como la juventud de las madres, su condición migratoria y vulnerabilidad social son señales de alerta que indican la necesidad de fortalecer las estrategias de cribado durante el embarazo.
La sífilis congénita es prevenible mediante el cribado en mujeres embarazadas. Ante un diagnóstico de sífilis durante la gestación, es fundamental iniciar tratamiento precozmente y realizar estudios de contacto para identificar y tratar a las parejas sexuales infectadas.
Se recomienda realizar un cribado de sífilis en el primer trimestre del embarazo y repetirlo en el tercer trimestre si hay factores de riesgo. También debe hacerse en el momento del parto si no se realizó durante el embarazo.