Revista Hora Punta

Irán, tierra de arios... El liderazgo iraní

Carlos González | Viernes 31 de julio de 2015
Ya sabemos que cuando hablamos de Irán o de cualquier otra organización humana, hablamos de una entelequia, porque no tiene personalidad propia, no podemos llamar por teléfono y preguntar, ¿es Vd. Irán?

Quien sí la tiene es el liderazgo, la élite, o la jerarquía. Los administrados nunca hablan, obedecen y punto. Si hablamos de este estado sabemos que el poder no lo tiene ni su jefe de estado ni de gobierno, sino que ostenta el poder absoluto su líder religioso, El Ayatollah, Alí Khamenei.

El siguiente paso, para analizar con conocimientos de la psicología de grupos el conflicto entre Irán y la comunidad internacional, es estudiar el liderazgo Iraní. De él saldrá toda la estrategia de los objetivos, y la negociación para conseguirlos. Si resolvemos satisfactoriamente que quiere el liderazgo iraní, sabremos que quiere todo Irán en estas negociaciones. La jerarquía, con las élites al frente, se limitará a obedecer, ejecutar, y seguir a pies juntillas los designios del primero. Y los administrados, como siempre, serán el escudo donde golpearán los enemigos. Los administrados, como sucede a lo largo de la historia… se limitarán a sufrir.

El Liderazgo en este caso es muy peculiar. Primero lo ejerce El Profeta, Muhammad. Las órdenes están en el Corán, y con la interpretación que la jerarquía Chiita le da. Pero a nivel político es aún más enrevesado. Irán es un “Velayato”. Esta teoría religioso- política es casi la misma que la cristiana –mucha gente en el cristianismo sostiene que aquí estamos provisionales hasta que Jesús de Nazaret vuelva en cuerpo y alma y “Juzgará a vivos y muertos y su reino no tendrá fin”-. Pero los iraníes lo llevan a la política concreta, ellos creen que el jefe del estado ejerce el poder en nombre del verdadero “Jefe” –Husayn- que murió en la batalla de Karbalá -680 D.C. - y que el actual jefe de estado lo está guardando hasta que aquel regrese. Que está velando su regreso, de ahí lo de Velayato.

Pero –precisamente- como nosotros aplicamos conocimientos científicos, sí sabemos lo que quiere el liderazgo de Irán más allá de creencias religiosas: Lo que desea es seguir en el poder, Él y sus élites. Desean mantener el dominio sobre ese territorio y, aplicando sus creencias religiosas, administrarlo lo mejor que puedan, y que ninguna otra teoría política moderna les dispute la posibilidad de gobernar esos territorios y a esos ciudadanos. Para ello se inventarán, divulgarán, adoctrinarán y obligaran a cumplir las “Ideas” que ellos se inventen. Y al que diga lo contrario –ya lo vemos cada día- le acusarán de blasfemo –como, según se ha hecho en la historia, le podían acusar de contra-revolucionario, fascista, nazi, revolucionario, republicano o terrorista- y le ajusticiarán.

Como todos estamos presos -para lo bueno y lo malo- con nuestra posición, este liderazgo que no se somete a razonamiento alguno, se ve obligado a defender su poder absoluto. Si el que de verdad gobierna es Husayn y no Ali Khamenei, este no puede negociar con nadie, y menos aún someterse a nadie. Luego ha de defender –tal como ha hecho siempre y sigue haciendo- que Irán es totalmente independiente y no tiene por qué renunciar a la industria, o en su caso, a la bomba nuclear.

Dicho en otras palabras, al declararse administrador de un poder ajeno, debe decir que no puede pactar con nadie y que nadie puede limitarle. No puede presentarse ante los iraníes y decirles –serían términos laicos occidentales- que vivimos en una comunidad de humanos y que debemos pactar entre todos la convivencia. Iría contra todos sus principios porque la convivencia no pueden los humanos pactarla, deben obedecer a Dios –en este caso a Alá, y a Muhammad- y punto. Según sus inapelables dogmas lo que todos debemos hacer es seguir estrictamente las disposiciones del Corán. Lo otro sería blasfemia, pura y dura.

El liderazgo iraní se ve obligado por su posición dogmática a defender que su poder es absoluto. Su Dios (Líder) es todopoderoso y eterno. Que no puede pactar ni someterse ante nadie. Por ello solo puede proclamar que nunca cederá ante la comunidad internacional (como ha hecho siempre hasta ahora). Y que si se trabaja o no en la industria y en el arma atómica, es algo que solo puede aclarar el poder absoluto de los iraníes. En este caso lo hace su portavoz que “Vela” al ausente, por supuesto, el líder religioso absoluto, Ali Khamenei.

Ya sabemos que la postura de Irán será defenderse de forma rígida y oscura. Solo mantendrá la posición con este discurso: “Que luchará por poseer esos conocimientos científicos, que nadir le puede privar de ellos”. “Que ellos no amenazan ni amenazarán a nadie”. Serán ambiguos respecto a poseer o no la bomba, y…
Buscarán todo sea el tiempo necesario para conseguirlo.


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