La Fundación Mutualidad, a través de su Directora General Blanca Narváez, destaca la importancia de abordar el edadismo en el ámbito jurídico para garantizar la autonomía, igualdad y dignidad de las personas mayores. En su Plan Estratégico 2024-2027, se proponen diez objetivos centrados en erradicar el edadismo, proteger a este colectivo y promover una cultura del ahorro. La Fundación busca crear un ecosistema colaborativo que beneficie a los más vulnerables mediante la educación financiera y programas de sensibilización para profesionales del derecho. Además, se plantea la figura del "experto facilitador" para asegurar que las personas mayores puedan ejercer sus derechos sin barreras tecnológicas ni prejuicios. Este enfoque integral es clave para fortalecer la inclusión y mejorar la calidad de vida de las personas mayores en la sociedad actual.
La lucha contra el edadismo en el ámbito jurídico se ha convertido en un imperativo para garantizar la autonomía, la igualdad y la dignidad de las personas mayores. Blanca Narváez, Directora General de Fundación Mutualidad, expone esta visión en un contexto donde se busca crear un ecosistema colaborativo y solidario que impacte positivamente en los colectivos más vulnerables.
La Fundación se estructura sobre cuatro pilares interrelacionados: la cultura del ahorro, el talento jurídico, la economía del envejecimiento y el compromiso social. Estos elementos son esenciales para abordar las necesidades de las personas e instituciones beneficiarias. En su Plan Estratégico 2024-2027, Narváez detalla diez objetivos, cinco de los cuales están orientados al impacto social, incluyendo el impulso del talento jurídico y la erradicación del edadismo.
El nuevo propósito de Fundación Mutualidad es claro: desarrollar un ecosistema que favorezca a mutualistas y a aquellos vinculados a la entidad, buscando generar un impacto positivo en la sociedad. Este enfoque ha consolidado su papel como centro de convergencia para agentes del sector legal, promoviendo así el bienestar colectivo.
El Plan Estratégico proyecta una serie de objetivos que refuerzan su labor desde 2019. Se busca potenciar las capacidades de la abogacía, proteger a las personas mayores y fomentar una cultura del ahorro que sirva como base para el progreso social. Para ello, se están mejorando los procesos internos mediante el uso de tecnología y una gestión rigurosa.
Narváez subraya la importancia de la cultura del ahorro y la educación financiera como herramientas clave para promover la autonomía personal. Estas no solo enseñan conceptos económicos, sino que son fundamentales para romper ciclos de endeudamiento y consumo irresponsable que perpetúan situaciones de vulnerabilidad.
En tiempos inciertos económicamente, fomentar una cultura del ahorro se convierte en esencial para fortalecer la resiliencia de los colectivos vulnerables. Esto no solo beneficia a individuos, sino que también contribuye al fortalecimiento del tejido social y económico.
Entre las iniciativas destacadas por Fundación Mutualidad se encuentra el Laboratorio de Ahorro y Consumo Responsable, diseñado para empoderar financieramente tanto a jóvenes como a personas con discapacidad. Además, el programa Finanzas con Impacto ofrece herramientas prácticas a quienes inician su vida profesional, ayudándoles a establecer estrategias financieras alineadas con sus metas personales.
A esto se suma el trabajo del Observatorio del Ahorro, que investiga hábitos financieros con el fin de mejorar políticas relacionadas con la educación financiera. Estas acciones reflejan el compromiso continuo de la Fundación hacia una cultura transformadora del ahorro.
El acompañamiento al talento sénior es otra prioridad para Fundación Mutualidad. No solo se trata de actualizar competencias laborales; es fundamental reconocer el valor intrínseco de cada individuo. En este sentido, han publicado recientemente un libro titulado El envejecimiento como riesgo empresarial, que aborda cómo gestionar riesgos asociados a empleados mayores.
A través de colaboraciones con diversas organizaciones, buscan visibilizar oportunidades para potenciar este talento senior. La planificación adecuada durante la jubilación es igualmente crucial; por ello, ofrecen formación centrada en aspectos financieros y proyectos vitales significativos.
Uno de los programas más destacados es el curso ‘Derechos de las Personas Mayores’, concebido tras el primer tratado sobre Derecho y Envejecimiento en España. Este curso ofrece once módulos destinados a capacitar a profesionales jurídicos sobre cómo defender eficazmente los derechos de las personas mayores ante vacíos normativos existentes.
A través de esta formación especializada, los abogados aprenden a abordar cuestiones legales relevantes mientras garantizan que sus clientes mantengan su autonomía sin caer en paternalismos o prejuicios asociados a su edad.
Luchar contra el edadismo implica asegurar igualdad ante la ley para las personas mayores. Este fenómeno no solo infringe derechos humanos básicos sino que también limita su acceso efectivo a la justicia. Ejemplos comunes incluyen un lenguaje infantilizante o prácticas donde solo se consulta a familiares sin dirigirse directamente al cliente mayor.
La brecha digital representa otro desafío significativo: cada vez más procedimientos legales requieren habilidades tecnológicas que muchos mayores no poseen. Por ello, es vital implementar medidas accesibles y formar profesionales capaces de adaptar sus métodos al contexto específico de cada persona mayor.
La figura del experto facilitador está emergiendo como solución necesaria para garantizar que las personas mayores ejerzan sus derechos sin obstáculos adicionales. Aunque inicialmente regulada para personas con discapacidad, su extensión al ámbito sénior está siendo considerada debido a su potencial para eliminar barreras jurídicas.
A través de esta figura, se busca facilitar una comprensión clara del proceso judicial por parte del adulto mayor mientras se respeta su autonomía personal. Esto asegura un acceso equitativo a los recursos legales disponibles.
Fundación Mutualidad también trabaja en un segundo Tratado sobre Derecho del Envejecimiento que abordará nuevas realidades sociales como conflictos bélicos o adaptaciones necesarias en normativas viales para adultos mayores activos y saludables.
En cuanto a iniciativas intergeneracionales:
La intergeneracionalidad promueve aprendizajes mutuos entre distintas generaciones. Actualmente están desarrollando proyectos que analizan riesgos asociados con prácticas edadistas dentro del ámbito laboral e invitan a implementar políticas inclusivas entre generaciones diversas.
A medida que avanza hacia 2027, Fundación Mutualidad tiene claras aspiraciones: crecer desde sus bases hacia toda la sociedad mientras afianza su rol dentro del sector legal y continúa siendo un referente tanto para mutualistas como para otros colectivos vulnerables.
La Fundación Mutualidad se define por cuatro pilares interrelacionados: la cultura del ahorro, el talento jurídico, la economía del envejecimiento y el compromiso social.
Los cinco objetivos de impacto social incluyen impulsar las capacidades y el talento de la abogacía, erradicar el edadismo, proteger a las personas mayores, promover la cultura del ahorro y mirar hacia otros colectivos y hacia la sociedad en su conjunto.
La cultura del ahorro es esencial para fortalecer la resiliencia de los colectivos más vulnerables, facilitando su inclusión financiera y el ejercicio pleno de sus derechos ciudadanos.
La Fundación implementa proyectos como el Laboratorio de Ahorro y Consumo Responsable y Finanzas con Impacto, que promueven decisiones financieras responsables y educación financiera entre jóvenes y adultos.
La Fundación proporciona un buen acompañamiento que incluye no solo programas formativos, sino también el reconocimiento del valor de las personas mayores para motivar su continuidad laboral.
El curso incluye once módulos que abordan temas como legislación sobre relaciones familiares, capacidad patrimonial, prestaciones sanitarias y dependencia, enfocándose en una mirada centrada en la persona mayor.
Abordar el edadismo es fundamental para garantizar autonomía, igualdad y dignidad a las personas mayores, evitando tanto la sobreprotección paternalista como la exclusión por prejuicios.
La figura del experto facilitador ayuda a las personas mayores a ejercer sus derechos sin barreras, actuando como intermediario entre el sistema judicial y ellas para asegurar que comprendan toda la información jurídica.
La Fundación está desarrollando un mapa de riesgos para empresas sobre prácticas edadistas e impulsando un ebook divulgativo sobre los beneficios de la interacción entre generaciones diversas.
La Fundación busca seguir creciendo desde su base hacia todo el colectivo y posicionarse como un referente en sectores estratégicos que le permitan continuar su labor social.