Nutrición

5 alimentos que se evitan por miedo a engordar

Estilo y Salud | Viernes 28 de agosto de 2020
Estamos terminando agosto y muchos están de vuelta de las vacaciones. Unos días en los que la mayoría ha cometido excesos y ha descuidado su alimentación, de hecho, según una encuesta un 61% de los españoles engordan durante el verano una media de 3 kilos, los que más, los que se encuentran entre los 45 y los 53 años casi, ocho de cada diez de ellos gana unos kilos en sus vacaciones.


Los motivos más frecuentes para engordar es el mayor consumo de bebidas alcohólicas como cerveza, vino (58%), mayor consumo de helados y dulces (47%), hacer menos ejercicio (38%), picar más entre horas (34%), abuso de las comidas precocinadas (33%) y tomar aperitivo en el chiringuito (26%) son los motivos más frecuentes para engordar. Por ello, muchos españoles están pensando en ponerse a dieta a la vuelta, pero no todo el mundo lo hace bien.

Muchas personas creen que quitándose los alimentos que más engordan pueden bajar peso en poco tiempo, pero esto no es lo adecuado ya que lo importante es tener unos buenos hábitos alimenticios y unas rutinas saludables en el día a día. Hay muchos alimentos que tienen fama de engordar, pero no siempre esto real ya que pueden engordar menos de lo que uno se cree o simplemente siguiendo unas pautas se puede comer un alimento calórico y que no engorde. Expertos nutricionistas de Nutritienda han seleccionado los cinco alimentos que más se evitan por miedo a engordar pero que no son lo que parecen:

1. Pistachos

Los frutos secos son, sin lugar a dudas, alimentos muy valiosos desde el punto de vista nutritivo. Contienen fibra, vitaminas, minerales y grasas saludables y, al contrario que otros alimentos igual de calóricos, aportan nutrientes beneficiosos para la salud. Muchas veces uno evita comerlos por temor a engordar, pero resulta una alternativa saludable para comer entre horas. ¿Es el pistacho el fruto seco con más calorías?. Hay una creencia popular que cree que el pistacho es el fruto seco más calórico, pero esto no es así. El pistacho, originario de Asia y conocido desde hace miles de años, es un fruto seco con un contenido muy relevante en nutrientes. Contiene cantidades importantes de vitamina E (conocida por su poder antioxidante), así como vitaminas A, C, B1, B6 y B9. Además, es rico en magnesio, potasio, hierro y fibra. Con respecto a las calorías debemos decir que el pistacho (con aproximadamente 590 Kcal/100g) tiene menos calorías que los piñones, las avellanas, las nueces y las almendras. Por lo tanto, no, ¡no se trata del fruto seco más calórico! Además de su gran sabor y su riqueza en nutrientes, el pistacho puede ser un gran aliado de los deportistas que quieran aumentar su rendimiento muscular, ya que es rico en arginina, aminoácido que favorece la vasodilatación y la síntesis de óxido nítrico, lo que facilita el aporte de nutrientes a nuestras células, siendo indispensable en la recuperación muscular. También, al ser rico en fibra produce un efecto saciante y prolongado, por lo que colabora en el control de peso, por lo tanto, si uno come varias veces a la semana pistachos reduce la probabilidad de picar entre horas alimentos procesados y ricos en azúcares que favorecen el aumento de peso ¡Y son ideales en ensaladas!

2. Aguacates

El aguacate es el fruto mexicano que probablemente más se haya popularizado en los últimos años, y es que su sabor, textura y sobre todo, sus propiedades nutricionales, han conquistado el paladar de muchas personas alrededor del mundo. Además, es un fruto con una extraordinaria versatilidad culinaria y, por si fuera poco, sus perfectas propiedades nutricionales hacen que se encuentre entre los alimentos top en el mundo culinario y fitness actual. Antiguamente fue un fruto muy despreciado por la población general debido a su fama de tener alto valor calórico, pero poco a poco se fue haciendo hueco en la alimentación diaria de muchas familias al ir descubriendo todos sus beneficios. Hay que aprender a ver las propiedades de un alimento mucho más allá de las calorías que pueda aportar, y el aguacate es el mejor ejemplo de esto. Es un fruto bastante calórico 230 kcal por 100 gramos, pero tiene un valor nutricional inmejorable. El nutriente que más destaca es la grasa, pero la denominada grasa buena monooinsaturada, como el ácido oleico, y la fibra. Gracias a esto es el alimento perfecto para mejorar la salud cardiovascular ya que está demostrado que mejora el colesterol malo. Destaca por su contenido en magnesio, potasio, vitaminas del grupo B y la antioxidante por excelencia, la vitamina E. Así que, aunque sea una comida con alto nivel calórico es una buena alternativa a las grasas saturadas y conviene introducirla en nuestra alimentación.

3. Aceitunas

Las aceitunas son otro ejemplo de alimentos que uno cree que engordan pero que realmente son muy buenas para mantener el peso. Contienen numerosos elementos ricos en antioxidantes naturales, inhibiendo la oxidación de los lípidos, promoviendo la relajación vascular y prevención de la arteriosclerosis de especial importancia en los países desarrollados donde las patologías cardiovasculares representan una de las mayores causas de muerte. Además, protegen el aparato digestivo ya que el ácido oleico impide liberar péptidos y hormonas inhibiendo la secreción de jugos gástricos y con ello de ácido clorhídrico, esto evita el síndrome de hipersecreción ácida y las úlceras gástricas y duodenales. Son una fuente de hierro y sodio, vitaminas A y C que mejoran nuestras defensas, también son altamente saciantes y ayudan a mantener nuestro peso ya que contienen pocas calorías y tienen un alto aporte de fibra. Y en España, ¡será por variedad!

4. Pasta

En los últimos tiempos se ha asociado la ingesta de carbohidratos al aumento de peso, especialmente si se toman por la noche. Esto no es del todo cierto, el problema radica en que la dieta occidental se basa en el consumo de carbohidratos refinados, azúcares y almidón, que combinados con el sedentarismo producen aumento de peso. Cuando se ingieren carbohidratos como puede ser la pasta, estos son utilizados para reponer las reservas de glucógeno, tanto en el hígado como en el músculo, reservas que se gastan cuando se realiza algo de actividad física. Cuando las reservas están llenas, el excedente de glucosa se transforma en grasa pero esto ocurre en cualquier momento del día, no solo por la noche. ¿Qué ocurre si por el día se realiza actividad física y en la comida se toma carbohidratos? Que las reservas de glucógeno gastadas se repondrán. Lo mismo ocurre si realizamos actividad física por la tarde y por la noche hacemos una cena rica en carbohidratos, estos repondrán las reservas gastadas durante la actividad. Por lo tanto, la pasta solo se transformará en grasas cuando no se haya hecho nada de actividad física anterior o posteriormente a su ingesta.

Por tanto, lo ideal, además de comer variado, no dejar de comer pasta por miedo a engordar pero tener en cuenta que una vida sedentaria no es buena y hay que combinar estos alimentos con algo de ejercicio. Por cierto, la pasta siempre es preferible que sea integral y sin refinar, ¡Y huir de las salsas procesadas y muy calóricas!

5. Leche

La leche contiene lactosa, un azúcar compuesto por glucosa y galactosa, para digerir la lactosa se necesita la enzima lactasa producida en el intestino delgado. Esta enzima es la responsable de desdoblar la glucosa en sus dos azúcares simples: glucosa y galactosa. De esta forma, si los niveles de lactasa son bajos o ésta no realiza bien su labor, aparecen dificultades para digerirla. Un porcentaje reducido de la población puede dejar de producir esta enzima, ocasionando problemas y resultándoles indigesta. Sin embargo, si se tolera la leche (el 75% de la población lo hace), no hay motivo para dejar de consumirla, al revés, es una fuente de calcio, de vitamina D y nutrientes esenciales para conservar sanos los huesos y los dientes. La leche es un alimento muy completo, la mayoría de su peso es agua, proporciona proteínas de alto valor biológico y sales minerales (calcio, fósforo y magnesio) muy importantes para el mantenimiento y desarrollo de la masa muscular y ósea. Por último, la leche es una buena fuente de vitaminas del grupo B, A y D necesarias para el buen funcionamiento del organismo. Muchas veces uno cree que tomando leche se engorda, pero no es cierto, ya que las seroproteínas que contiene sacian, además resulta un alimento muy interesante dentro de una alimentación equilibrada.

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