Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han desarrollado un innovador robot social que apoya a terapeutas en el tratamiento de niños con autismo. Este dispositivo, que utiliza modelos matemáticos e inteligencia artificial, es capaz de tomar decisiones de manera autónoma y expresar emociones en función de la interacción con los menores, con el objetivo de mejorar su comunicación social y estado emocional. Las primeras pruebas se realizaron en Madrid durante junio, a través de actividades diseñadas por especialistas del centro Deletrea, dedicado al tratamiento de personas con autismo y trastornos del desarrollo del lenguaje.
Este robot representa una herramienta asistencial prometedora para las terapias dirigidas a niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), una condición neurobiológica que afecta la comunicación y la interacción social. En España, más de 90.000 estudiantes presentan este trastorno, lo que equivale a más del 30% del alumnado con necesidades educativas especiales, según datos del Ministerio de Educación correspondientes al curso 2023-2024.
Un coterapeuta emocional
Desarrollado en el marco del proyecto Emorobcare, el robot está diseñado para interactuar con personas y se caracteriza por ser de bajo coste y tener múltiples aplicaciones potenciales. David Ríos Insua, profesor de investigación del CSIC en el Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT), quien colidera el proyecto junto a Juan Antonio Rodríguez Aguilar, explica que en esta fase inicial el robot se ha programado para mejorar las habilidades lingüísticas de los niños con autismo.
“El robot actúa como un coterapeuta, facilitando la comunicación social”, señala Sandra Freire, cofundadora de Deletrea. “En el caso del autismo, sin motivación es complicado enseñar. El robot sirve como un elemento motivador que ofrece estímulos concretos como luces y colores”, agrega.
A diferencia de otros robots sociales existentes en el mercado, este modelo se distingue por su capacidad emocional y su sistema autónomo de toma de decisiones desarrollado por el equipo del ICMAT. “Este modelo permite al robot decidir cómo actuar y expresar emociones según la interacción con las personas”, comenta Ríos Insua.
Toma de decisiones basada en objetivos
El robot tiene la capacidad de tomar decisiones autónomas basadas en una serie de “objetivos vitales” predefinidos que dependen del contexto. En este caso particular, su necesidad más básica es contar con energía; una vez satisfecha esta necesidad, intenta interactuar con el niño y contribuir a su bienestar emocional.
Los modelos integrados calculan qué acción —ya sea contar un chiste o cambiar la actividad terapéutica— maximiza la utilidad esperada de esos objetivos prioritarios. Además, el sistema predice las posibles reacciones tanto del niño como del terapeuta ante sus acciones.
Las decisiones tomadas influyen directamente en el estado emocional del robot; si una decisión resulta positiva, su estado mejora; si es negativa, ocurre lo contrario. Estas variaciones emocionales se reflejan en su expresión facial y comportamiento: cuando está contento busca objetivos más avanzados; cuando está triste se enfoca en los básicos.
Adaptaciones para la comunicación efectiva
El equipo ha ajustado los modelos generadores de habla para alinearse con las dinámicas típicas en sesiones terapéuticas. Los terapeutas suelen dar pistas arrastrando letras o utilizando susurros como recursos comunicativos. Para replicar estos matices, han clonado las voces de un actor y una actriz para permitir al robot generar diferentes tonos y estilos necesarios durante las actividades terapéuticas.
Asimismo, se ha adaptado el modelo de reconocimiento gestual para considerar formas comunes de comunicación no verbal entre algunas personas con autismo. Esto incluye señalar objetos o usar gestos para pedir o saludar.
Las expresiones faciales y corporales del robot han sido diseñadas cuidadosamente para ser fácilmente reconocibles. “Emorobcare proporciona una interacción menos saturada de estímulos sociales que pueden causar confusión”, concluye Freire.
Aparte de su aplicación actual, este robot tiene potenciales usos adicionales que aprovechan sus capacidades afectivas y decisionales, tales como acompañamiento a personas mayores o apoyo en hospitales para pacientes a largo plazo.
Este trabajo forma parte del proyecto Emorobcare, financiado por el programa IA Excelente del Ministerio para la Transformación Digital y la Función Pública.
Preguntas sobre la noticia
¿Qué es el robot desarrollado por el CSIC?
Es un robot social diseñado para asistir a terapeutas en el tratamiento de niños con autismo, utilizando inteligencia artificial y modelos matemáticos para interactuar y mejorar la comunicación social de los menores.
¿Cuáles son las capacidades del robot?
El robot puede tomar decisiones autónomas, expresar emociones en función de la interacción con los niños y utilizar diferentes modelos de IA para comunicarse y reconocer gestos.
¿Cuál es el objetivo principal del robot en terapias para niños con autismo?
El objetivo es mejorar las competencias de lenguaje y la comunicación social de los niños, actuando como un mediador motivador en las sesiones terapéuticas.
¿Cómo se adapta el robot a las dinámicas terapéuticas?
Se han ajustado los modelos de generación de habla y reconocimiento de gestos para facilitar la interacción durante las sesiones, incluyendo variaciones en tonos de voz y expresiones faciales que son más comprensibles para los niños.
¿Qué otros usos podría tener este robot además de ayudar a niños con autismo?
Además de su aplicación en terapias para niños con autismo, el robot tiene potenciales usos en el acompañamiento de personas mayores, enseñanza de idiomas y apoyo a pacientes en hospitales.