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Coronavirus

01/12/2022@16:30:39
Los test rápidos, baratos y precisos siguen siendo esenciales para que los servicios de vigilancia sanitaria monitoreen y contengan la propagación del virus SARS-CoV-2. Una investigación a cargo de científicos brasileños hizo su aporte en pos de ese objetivo al desarrollar un nuevo sensor, que constituyó el tema de un artículo publicado recientemente en la revista ACS Biomaterials Science and Engineering.]

Las conclusiones del artículo se basan en experimentos realizados con células de pacientes que debieron ser internados en Unidades de Terapia Intensiva (UTI) tras infectarse con el SARS-CoV-2, y con ratones infectados con otro betacoronavirus, el MHV-A5

En una cohorte de personal sanitario no vacunado, los anticuerpos anti-SARS-CoV2 se mantienen por lo menos 20 meses tras la enfermedad.

Un estudio realizado en la Universidad de São Paulo (USP), en Brasil, ayuda a entender a nivel molecular por qué algunas de las personas infectadas con el SARS-CoV-2 desarrollan una inflamación sistémica potencialmente fatal aun después de eliminar el virus del organismo. Estos pacientes generalmente pasan días internados en terapia intensiva, requieren de ventilación mecánica y exhiben complicaciones tales como fibrosis pulmonar y trombosis.

El COVID-19 paró el mundo hace algo más de dos años y parece que ha venido para quedarse. Pese a un repunte de casos en Europa tras la relajación de las medidas, el continente parece recuperarse frente a datos más preocupantes en América y China, donde se ha sufrido el mayor incremento de casos.

La agencia de la ONU encargada de velar por nuestra salud indica que, en cualquiera de ellos, todos los países deben seguir vigilantes y recomienda cinco medidas para mantener al virus bajo control.

Las nuevas infecciones aumentaron un 8% en todo el mundo en comparación con la semana anterior, con 11 millones de nuevos casos. El mayor aumento se produjo en la región del Pacífico Occidental.

Este viernes se ha dado a conocer que el Ministerio de Sanidad español y AstraZeneca han llegado a un acuerdo para el suministro y distribución del medicamento monoclonal contra la COVID-19 Evusheld.

Un equipo de investigación de la Universidad de Huelva, en colaboración con la iniciativa MILKCORONA, ha demostrado que el virus SARS-CoV-2 altera la composición de la leche materna. El estudio compara el contenido de compuestos de este alimento natural en madres enfermas, tanto con síntomas como sin ellos, con datos anteriores a la pandemia.

En el estudio publicado se emplearon muestras de bancos de sangre de siete capitales de estados brasileños para medir la cantidad de anticuerpos contra el SARS-CoV-2 y relacionarla con la protección de la vacuna contra la variante delta.

Pese al descontrol en la recogida de datos, así como del propio virus, la 'séptima' -para algunos octava- ola de la pandemia deja de ser una quimera para convertirse en una realidad palpable que ha obligado a pronunciarse al ministerio de Sanidad.

Investigadores del CSIC han obtenido anticuerpos neutralizantes eficaces frente a las variantes más virulentas del SARS-CoV-2 y que pueden utilizarse como terapia en pacientes de covid-19. Los investigadores, que han publicado el estudio en Frontiers in Immunology, han producido los anticuerpos mediante cultivos celulares en el laboratorio y afirman que la producción ya puede escalarse para su aplicación clínica.

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, ha firmado este jueves con el director de la compañía Pfizer España e internacional, Sergio Rodríguez, el acuerdo de adquisición y distribución de 344.000 tratamientos completos del medicamento Paxlovid contra la COVID-19.

Parece que el devenir de los acontecimientos nos ha hecho olvidar que seguimos inmersos en una pandemia mundial. La muerte del pequeño Jasper Cook, de solo ocho años de edad, nos ha recordado de la peor forma posible que el virus sigue ahí y que, pese a los avances, hay que seguir tomando precauciones.

En el organismo de un hombre de 38 años que tuvo durante 20 días síntomas leves de COVID-19, el nuevo coronavirus siguió siendo detectable por 232 días y sufriendo mutaciones. Si no se hubiese sometido a un seguimiento médico constante, manteniendo distanciamiento social y usando mascarilla, esta persona podría haber diseminado el patógeno durante más de siete meses.