La reciente prohibición de los talibanes que impide a las mujeres trabajar con agencias de la ONU ha llevado a un recorte en los servicios humanitarios en Afganistán, afectando gravemente a la población necesitada tras el terremoto en el este del país. Arafat Jamal, representante de ACNUR, destacó que sin trabajadoras no pueden operar eficazmente. La Misión de la ONU en Afganistán informó que se impidió la entrada de personal femenino a sus instalaciones, lo que ha obligado a cerrar centros de apoyo esenciales para afganos vulnerables. Desde enero, más de 2,6 millones de afganos han regresado al país, complicando aún más la situación humanitaria. UNICEF advirtió sobre el sombrío futuro de los niños afectados por el desastre natural y la creciente crisis humanitaria.