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Ejercicio a los 100 años: mejora la fuerza y la autonomía
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Ejercicio a los 100 años: mejora la fuerza y la autonomía

martes 11 de noviembre de 2025, 22:23h

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Un estudio pionero del IIS Biogipuzkoa y la Universidad de Zaragoza demuestra que nunca es tarde para hacer ejercicio, incluso a los 100 años. La investigación, publicada en el Journal of Cachexia, Sarcopenia and Muscle, revela que el entrenamiento de fuerza puede mejorar la capacidad funcional y reducir la fragilidad en centenarios. Durante tres meses, 19 participantes realizaron ejercicios dos veces por semana, mostrando mejoras significativas en su autonomía y bienestar diario. Los resultados destacan la importancia del ejercicio para mantener una buena calidad de vida en edades avanzadas, sugiriendo que estas intervenciones pueden ser clave para enfrentar el envejecimiento poblacional.

La práctica del ejercicio físico puede ser transformadora, incluso para quienes han alcanzado la centuria. Un estudio realizado por equipos de investigación del IIS Biogipuzkoa, el Departamento de Salud del Gobierno Vasco, Osakidetza y la Universidad de Zaragoza ha revelado que el ejercicio no solo es beneficioso en la tercera edad, sino que puede mejorar significativamente la vida de las personas centenarias.

Publicada en el Journal of Cachexia, Sarcopenia and Muscle, esta investigación se considera pionera a nivel mundial. Los resultados indican que la capacidad funcional de los ancianos puede mantenerse e incluso incrementarse mediante el ejercicio físico, independientemente de su avanzada edad.

Un estudio con resultados esperanzadores

El análisis incluyó a 19 centenarios, de los cuales 12 participaron activamente en un programa de entrenamiento. Durante tres meses, estos participantes realizaron ejercicios de fuerza utilizando pesas y su propio peso corporal, con sesiones que iniciaron en 20 minutos y llegaron hasta 40-45 minutos, dos veces por semana. Los resultados fueron contundentes: quienes llevaron a cabo el programa mostraron mejoras significativas en escalas de fragilidad y capacidad funcional, así como cambios positivos en biomarcadores relacionados con la fragilidad.

Ander Matheu, responsable del Área de Envejecimiento del IIS Biogipuzkoa, y Nuria Garatachea, profesora titular en la Facultad de Ciencias de la Salud y del Deporte de la Universidad de Zaragoza, lideraron este trabajo. La colaboración incluyó a varios equipos del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER) y los Servicios de Geriatría del Hospital de Albacete y Toledo.

Cambios visibles en la calidad de vida

“Este estudio confirma que la capacidad funcional se puede mantener y mejorar con ejercicio físico incluso en las edades más avanzadas”, afirmó el Dr. Matheu. La Dra. Garatachea agregó: “Nunca es tarde para comenzar a entrenar”, destacando que “hemos demostrado que el ejercicio cambia vidas incluso a estas edades tan avanzadas”. Aunque no se puede asegurar que prolongue la vida, sí mejora aspectos cruciales como autonomía y bienestar.

Los investigadores subrayaron la notable implicación de los participantes. Más allá de las cifras, los beneficios se reflejan en su vida cotidiana. Un hombre centenario relató cómo pasó de necesitar ayuda para ir al baño a poder levantarse solo durante la noche: “Ahora puedo ir yo solo al baño”. Asimismo, una mujer centenaria recuperó suficiente fuerza para levantarse sin asistencia tras haber estado en silla de ruedas.

Un desafío poblacional significativo

Los centenarios suelen presentar una mayor fragilidad al llegar a sus últimos años. Investigaciones previas han demostrado que intervenciones basadas en ejercicio pueden revertir esta condición y mejorar su capacidad funcional. El Dr. Matheu destacó lo complicado que fue reunir un número suficiente de participantes para el estudio: <em“De cada 100 000 habitantes, solo 11 tienen 100 años o más”.

Aparte del impacto funcional observado, también se analizaron muestras sanguíneas para evaluar biomarcadores asociados a fragilidad. Los resultados mostraron mejoras significativas tras la intervención, correlacionándose con una mejoría funcional global. Según el Dr. Matheu: “El ejercicio no solo fortalece músculos; también modula procesos biológicos vinculados al envejecimiento”.

Caminos hacia un envejecimiento saludable

“El mejor modelo para investigar el envejecimiento saludable son las personas centenarias”, concluyó la Dra. Garatachea. Estos individuos han llegado a vivir más de cien años gracias a su buena salud, lo que hace vital estudiar factores protectores frente a la fragilidad.

A medida que aumenta la población envejecida a nivel global, es fundamental realizar investigaciones como esta para facilitar decisiones sobre el envejecimiento poblacional.

El proyecto comenzó en 2018 por el grupo EXER-GENUD y continuó con intervenciones en residencias desde enero de 2020; sin embargo, fue interrumpido temporalmente por la pandemia. Este esfuerzo colaborativo culminó después de tres años y recibió financiación por parte del Instituto de Salud Carlos III y diversas áreas del CIBER.

La noticia en cifras

Cifra Descripción
19 Número de participantes en el estudio
12 Número de participantes que completaron el programa de entrenamiento
3 Duración del programa de entrenamiento (meses)
2 Frecuencia del entrenamiento (veces por semana)
20 - 45 Duración inicial y final de las sesiones de entrenamiento (minutos)

Preguntas sobre la noticia

¿Puede el ejercicio cambiar la vida a los 100 años?

Sí, varios equipos de investigación han confirmado que el ejercicio físico no solo es beneficioso en edades avanzadas, sino que puede transformar la vida incluso en personas centenarias.

¿Cuál fue el enfoque del estudio sobre el ejercicio en centenarios?

El estudio se centró en un programa de entrenamiento de fuerza con pesas y su propio peso corporal, realizado dos veces por semana durante tres meses, donde los participantes mejoraron significativamente en escalas de fragilidad y capacidad funcional.

¿Qué resultados se obtuvieron del programa de ejercicio?

Los participantes que completaron el programa mostraron mejoras significativas en su capacidad funcional y biomarcadores asociados a fragilidad, lo que indica que el ejercicio puede mejorar la calidad de vida en su día a día.

¿Es tarde para comenzar a hacer ejercicio?

No, según los investigadores, nunca es tarde para comenzar a entrenar y mejorar la calidad de vida mediante el ejercicio físico.

¿Qué impacto tiene el ejercicio en la vida diaria de los centenarios?

El ejercicio ha permitido a algunos participantes recuperar autonomía y realizar actividades diarias sin ayuda, mejorando así su calidad de vida general.

¿Cuántas personas participaron en el estudio?

El estudio incluyó a 19 personas centenarias, de las cuales 12 completaron el programa de entrenamiento.

¿Qué tipo de análisis se realizó además del entrenamiento físico?

Aparte del impacto funcional, se analizaron muestras de sangre para evaluar biomarcadores asociados a fragilidad, observándose mejoras tras la intervención.

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